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Este es el fragmento de la obra de César Miguel Rondón, El libro de la salsa, en el que es resumida la colaboración de Miguelito con la Conspiración de Ernie Agosto.

- (Algunas orquestas) lograron colarse en modalidades particulares que, muy a pesar de no haber ganado en publicidad y difusión, pudieron marcar pasos de importancia. Es éste el caso de una orquesta modesta, embaucada en lo típico pero con letras vanguardistas, que brindó lo suyo en este período previo al boom : Ernie Agosto y La Conspiración (...).

El primer disco que ellos publican, titulado simplemente como La Conspiración, aparece hacia el año 70 con la producción directa de Willie Colón. La calidad musical del disco ciertamente fue pobre, todavía no se había digerido la influencia del boogaloo y los integrantes de la banda no lograban colmar las exigencias mínimas. Sin embargo, así como este disco salía a la calle sin haber asimilado algunos de los matices musicales más importantes de la década anterior, asimismo este disco corría en los predios sociales y políticos del pasado inmediato, y eso ya tiene un valor porque nunca antes lo sucedido en los años 60 había sido cantado de manera directa, sin ambages. Con atraso, pero al fin en los giros de un disco, el mundo y la experiencia de los Young Lords terminaban recogidos en la crónica de la salsa. Canciones como La Voz, que hablaba de la voz de la juventud que no quiere al establecimiento (traducción a lo spanglish del cuestionado establishment) la juventud tiene voz y va a ser escuchada... ; Tengo poder, cuyo montuno giraba en torno al reto de Yo tengo poder, poder pa’ vencer... Y en esta tónica, el mismo nombre de la orquesta que ya indicaba un perfil revoltoso, irreverente y, si se quiere, subversivo. Si esta anécdota sirve de algo, puedo comentar que en 1975, en la época cuando producía Quiebre de Quintos para la Radio Nacional de Venezuela, uno de mis programas fue vetado por los censores oficiales de la emisora porque contenía música que incita a la subversión política, y esa música prohibida no era más que la salsa incipiente, inteligente y feliz de Ernie Agosto.

En 1972 la orquesta, para no faltarle a esa funesta tradición de las modestas bandas de salsa, se divide : Martín Galagarza, bongocero y co-director, decide separarse, formando La Conquistadora. Agosto, sin embargo, sigue adelante y graba su segundo disco : Ernie’s Conspiracy (La Conspiración de Ernie), menos politizado que el anterior, pero mucho más imbuido en la salsa buena. La orquesta perdió poco con la división, sobre todo porque permaneció el cantante, un personaje desconocido y genial que todavía obliga a escuchar estos viejos discos una y otra vez. Este cantante es Miguel Quintana, un viejo veterano cubano con un timbre de voz en la onda de Cuní pero con un estilo muy particular y contundente. Todavía resulta difícil explicar cómo pudo Quintana cuajar en el espíritu de La Conspiración. Era ésta una orquesta joven, en la mayoría de sus músicos la novatería era demasiado evidente y la música que se planteaban estaba bastante lejana de aquel plácido son al que estaba acostumbrado Quintana. Sin embargo, Miguelito (y el diminutivo lo usaban los músicos en evidente ironía hacia su edad), no sólo se acopló perfectamente sino que terminó siendo el único cantante posible para el espíritu irreverente de La Conspiración. Vista en perspectiva, la vida musical de Quintana sigue siendo curiosa y misteriosa. Inexplicablemente él jamás logró éxito en la Cuba de los 50 ; de hecho, cuando Miguelito empieza a grabar con La Conspiración, la gente del medio empezó a mirarlo con suspicacia, porque, a los efectos de Nueva York, cantante cubano que no trajera fama de Cuba pues no traía nada. Y Quintana aun a pesar de los discos de Nueva York, permaneció desconocido y ello porque La Conspiración, cosas que pasan, jamás logró atrapar los beneficios de la popularidad.

Miguel grabó en totalidad cuatro discos con Agosto, los dos que hemos mencionado y Cada loco con su tema, de 1974, y Afecto y cariño, de 1976. Estos últimos con mucho menor calibre y arraigo que los primeros. Y el descenso culminó en los estragos del boom, después de la separación de Quintana cuando La Conspiración quedó perdida en la marea de la repetición y la escasa creatividad.

© César Miguel Rondón & Editorial Arte, Caracas, Venezuela, 1980.


Un fragmento del artículo sobre los conciertos del Point CDC de 1997-1998.© Jazz Con Clave.

- This year has been the most powerful at The Point CDC for live music. Especially the tribute for Mr. Jose "Buyu" Mangual Sr., this event was one that served to remind that if you want to make some one happy that you love, tell them and be good to them in life. Mr. Mangual, world renowned percussionist since the 1940’s, lived to be seventy four years of age. Due to an unexpected death Mr. Magual is no longer with us in the flesh, but he is still with us in spirit. The Point CDC had the privilege and honor to have put together a tribute for Mr. Mangual in the beginning of 1998 while he was still alive. Mr.Mangual watched our neighborhood kids play on stage that night. And I think this was the most moving part of the evening : I saw Mr. Mangual take off his glasses and wipe tears off his face while he watched our All America’s Drumming students play a simple beat called mambo. Perhaps he saw himself executing the same movements, the same patterns back when he was ten years of age in Juana Diaz, Puerto Rico in 1934 ?

We at The Point CDC realized how important Mr. Mangual’s contributions have been to both our music and other genres. Through fifty years, Mr. Mangual recorded and performed with the likes of Count Basie, Machito, StanKenton, Charlie Parker, Woody Herman, Billy Taylor, Frank Morgan, Herbie Mann, Ray Charles, Tito Puente, Tito Rodriguez, Sara Vaughn, Carmen McCrae, Erroll Garner, and many others. Four generations of musicians have flourished from the name Mangual. May Mr. Mangual rest in peace. I’m very sure that God in heaven told him he did well. Finally we must not forget all the singers and musicians that participated in this tribute for Mr. Mangual. Thank you Nicky Marrero, Hector Cassanova, Vitin Aviles, Frankie Figueroa, Miguel Quintana, the Mangual family, Hector Rivera, The Point Orchestra, Ralph Irizzary,Carlos Figueroa, Willie Rodriguez, Joe Santiago, Ray Santos, and the many other people who were part of this spectacular evening.

Another powerful event was the tribute to Mr. Armando Sanchez and Son De La Loma also done at The Point CDC this year. A group that has been around for over twenty five years. Mr. Sanchez also passed away this year may he rest in peace. The band is being managed by Mr. Sanchez’s widow, Lisa Nieves, who continues with great effort to keep the music alive. Keep on pushing Lisa.


Texto del artículo sobre el concierto de Sam Mangwana en el Lincoln Center (1999), con la participación especial de Miguel Quintana].

- July 27, 1999
-Sam Mangwana : Africa and Cuba Meet in a Melody

By BEN RATLIFF

The term "Afro-Cuban" is used liberally about a lot of new-world popular music, but Sam Mangwana’s show on Thursday night, part of Lincoln Center’s Midsummer Night Swing series, had a more direct subtext about the crossing of Africa and Cuba. It was presented under the banner of a tribute to Franco, the Congolese band leader who died 10 years ago and was the foremost practitioner of the Congolese rumba. Mangwana, also from the Republic of Congo, was a hugely popular singer in Franco’s group in the 1970’s, and since that time has furthered Franco’s idea of Cubanizing Congolese music.

The music on Mangwana’s last CD, "Galo Negro," is pretty plainly indicative of an African-Cuban (and African-South American, with hints of music from Colombia and Brazil) cross-pollination. But the co-producer of Thursday night’s concert, Al Angeloro, literalized it further by inviting some Cuban musicians to join Mangwana’s group : the flutist Eddie Zervigon, the singers Miguel Quintana and Kathy Lopez, and the tres player Junior Rivera.

The inclusion of the tres, especially, solidified the connection back to Franco, whose guitar playing was influenced by the great Cuban tres player Arsenio Rodríguez.

(To add one more piece to this circular diagram of cultural swapping, it’s known that Rodríguez’s grandfather was Congolese.)

The result, in a long first set, was the entwined single-note guitar patterns of music from the Congo and Angola, sweet and airy, interspersed with the denser and more urgent Cuban son, with Zervigon’s flutter-tongued flute and Quintana’s vocal improvisations about Africa. Sometimes the two elements were different sections of one tune, like "Galo Negro," sung in Portuguese, whose Angolan-sounding plaint gave way to a Cuban vocal chant-chorus sung by Mangwana’s two backup vocalists.

But mostly, Mangwana sang in Lingala, a Congolese language ; the texture of Viviane Arnoux’s accordion playing doubled his clear, reedy voice. It was gentle-spirited music, perfect for the dancers moving through the soupy summer air.

© 1999 The New York Times Company


Reseña del disco No me asusten más publicada en Oasis Salsero (marzo de 2001).

Por Eric González  :

Si existiera una olimpiada del son en Nueva York, Miguel Quintana sería el cargador de la antorcha. Y es que este veterano cantante cubano - mejor recordado por sus tiempos con "Ernie Agosto y La Conspiración" - no se da por vencido. Ahora, luego del renacimiento del son cubano gracias a la propaganda creada por el Club Social Buena Vista, Miguel regresa cargado de energía con el grupo Soneros de Oriente, descritos como "antiguos miembros del gran Son De La Loma". Con "No me asusten más", esta agrupación le rinde homenaje a Armando Sánchez, quien fuera miembro fundador de la misma y maestro del son.

Diez son las piezas que componen "No me asusten mas", y todas tienen ese sabor guajiro cubano tradicional. Esto se manifiesta, tal como se describe en el álbum, con una música "esencialmente basada en la clave y tres, sobresaliendo los solos de trompeta." Y ésa, precisamente, es la mejor manera de describir esta grabación. Así, pues, tenemos temas como "Zambalé", "Cositas de mi Cuba", "Una Rosa de Francia", "Harina y Quimbombó", y "Papá Montero", entre otras, que de seguro los van a poner a bailar y gozar. De manera, entonces, que esta producción cumple su cometido al final : mantener la llama del son ardiendo.

El son siempre ha estado presente en Nueva York. Nunca se fue ; sólo estuvo escondido, esperando el momento propicio para salir de la oscuridad a la que fue sometido por la salsa "romantica". Por eso es que debe ser motivo de regosijo y agasajo el lanzamiento de "No me asusten más". Gracias, Miguel y los Soneros de Oriente, por mantener la esperanza viva. El son vive en Nueva York ! Sí, senor !

© 2001 Oasis Salsero.


El artículo del entusiasmado Peter Watrous, haciendo reseña de un concierto del Son De La Loma a fines del año 1996 que parece haber sido cosa seria. Watrous presenta a Miguel diciendo que improvisando es un terror, y de manera bastante incongruente explica que para cantar usa "un sonido africano". El artículo es interesante de leer porque es una de las pocas evocaciones publicadas sobre la actitud de Quintana frente al público ; incluso, es evidente que Miguelito fue el verdadero protagonista de aquella noche. Gracias a Fabio Lambertucci quien me comunicó este texto.

New York Times, December 25, 1996, Wednesday

Where Every Dancer Could Have His Day
By PETER WATROUS

Dancing was the point at Son De La Loma’s show on Monday at S.O.B.’s. There wasn’t that much of a crowd, and for once the dancers outnumbered the listeners, taking over the floor. And showing off steps -everybody was watching the competition- the dancers helped the band raise the level of intensity in the room.

Son De La Loma, run by the conga player and cultural historian Armando Sanchez, is celebrating its 26th year (the lead singer Miguel Quintana said ’’Birthdays, divorces : we celebrate anything’’). It’s a hard-driving, country-style band with musical roots in Cuba, and it works over percussion. It often has six percussionists pummeling away at once, and if the brittle strumming of Trini Marquez is included on guitar, seven.

Mr. Quintana, a terrific improvising vocalist, uses a high, nasal and African sound when he sings. He sang stock phrases — ’’Yo te canto me rico son’’ (’’I sing you my rich song’’) — but with the sort of power that perforated the background. And he and the chorus framed the improvisations of the trumpet section. But something about the interaction between the band and the dancers made the music special. Every time Mr. Quintana struck his guiro, adding another percussion instrument to the music, the band and the dancers surged forward, as if someone had stepped on the gas. That moment, where good music suddenly becomes great, is mysterious, but it’s the moment the audience and the band members live for. PETER WATROUS

© 1996 New York Times