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Miguel Quintana

Publié le 1er octobre 2011, par : Lorenzo Valoy

Hace más de dos décadas, César Miguel Rondón escribía en El libro de la salsa : "Vista en perspectiva, la vida musical de Quintana sigue siendo curiosa y misteriosa". Se puede decir que la cosa no ha cambiado. Miguelito Quintana, a pesar de haber hecho grabaciones durante tres décadas, es todavía un cantante del que no se sabe casi nada ; él atraviesa los treinta años de historia que tiene la "salsa", del 1971 al 2001, sin haber obtenido jamás el reconocimiento duradero y masivo que se hubiese merecido.

El texto de referencia sobre Miguel Quintana se encuentra pues en la obra monumental que Rondón publicó en 1980. El autor, evocando brevemente la orquesta La Conspiración, describe así a su cantante : "Este cantante es Miguel Quintana, un viejo veterano cubano con un timbre de voz en la onda de Cuní pero con un estilo muy particular y contundente" (p. 94). Poco después, hace este comentario : "Inexplicablemente él jamás logró éxito en la Cuba de los 50 ; de hecho, cuando Miguelito empieza a grabar con La Conspiración, la gente del medio empezó a mirarlo con suspicacia, porque, a los efectos de Nueva York, cantante cubano que no trajera fama de Cuba pues no traía nada. Y Quintana aun a pesar de los discos de Nueva York, permaneció desconocido" [1].

Desde Francia he tratado durante el verano del 2000, con la ayuda de mi compadre Fabio Lambertucci, de saber qué pasaba con Miguelito contactando a quien pudiera en Nueva York, y se puede decir que fue pobre la cosecha. Era en efecto como investigar sobre un desconocido, y las únicas informaciones valiosas se obtuvieron de David Carp : Miguel Quintana era un empleado de los correos ahora jubilado que se había dedicado a la música siempre por afición y sin haber tratado de vivir de ella ; era hermano menor del bongosero José "Bilingüe" García y seguía viviendo en el Bronx donde se mantenía activo musicalmente.

Pero lo más interesante era un "detalle" en contradicción completa con la visión que nos da Rondón de un Quintana juvenil y oscuro cantante de segunda o tercer zona en la Cuba de los 50 : Quintana habría nacido en Tampa, Flórida, y comentaba Carp que Miguel se expresa en un inglés perfecto, con marcado acento sureño.

A final de cuentas, los comienzos musicales de Miguel Quintana se hicieron dentro de la orquesta estadounidense "Al Dorsey and his Mambolinos", que Miguelito integró habiendo cumplido ya los 35 años, y no en las famélicas agrupaciones cubanas imaginadas por Rondón.

Después de eso, Quintana trabajó con la orquesta de Arsenio Rodríguez, o lo que quedaba de ella, y existe por lo menos un testimonio discográfico de su asociación con esta prestigiosa agrupación, como se puede ver consultando la discografía.

En 1970 o 1971 se le atribuye, en unas circunstancias que valdría la pena aclarar, el puesto de cantante de la orquesta Conspiración, lo cual le permite grabar cuatro discos entre 1971 y 1976.

Habiendo quedado fuera de la Conspiración después de la grabación del disco Afecto y cariño, Quintana termina la década de los 70 trabajando con el "conjunto" Son De La Loma, en realidad un grupo que mantiene el sonido de los sextetos y septetos tradicionales cubanos, pero ampliándolo con piano y tumbadora. El grupo hace un disco con Miguel Quintana en 1978 para el sello Montuno, que se comercializa solamente en 1980. El título del álbum, Así empezó la cosa, reproduce una de las fórmulas que exclamó Quintana durante la grabación. También es hacia ese período cuando Quintana graba su primer disco personal, realizado por el maestro don Gonzalo Fernández.

Entre 1980 y 1982, Quintana forma parte de los artistas asociados con el sello SAR, sin alcanzar a grabar mucho : un tema en el disco homenaje a Rafael Hernández, tres temas en un disco del Conjunto Candela, y su segundo disco personal, Son habanero con Miguel Quintana, basado en parte del repertorio creado por el Típico Habanero en los años 20. Anteriormente, ha participado al enigmático disco conocido como "Monte Adentro", aparentemente producido por Daniel Cuxac.

Después de hacer su disco Son Habanero, Miguel Quintana forma parte de la hemorragia de artistas que padecen los sellos SAR/Guajiro en ese momento. Esto, en el caso de Miguelito, se asemeja a una desaparición practicamente completa, porque él no vuelve a pisar un estudio de grabación -que yo sepa- durante todos los años 1983-85.

Sucede, incluso, que el grupo Son De La Loma de Armando Sánchez es solicitado en 1982 para realizar un segundo álbum en el sello Montuno : Regalo del Ciego/Blindman’s Gift (CD RykoLatino 1002). Se trató esta vez para Sánchez y el productor René López de evocar la música de Arsenio Rodríguez (con quien Miguel Quintana se había encontrado directamente asociado, como vimos). Por lo tanto, se modificó profundamente la estructura del grupo, pasando de un formato de tipo "septeto típico aumentado" a una fórmula de verdadero "conjunto", tal como la había definido el Ciego Maravilloso, y el Son De la Loma contó esta vez con tres trompetistas y tres bongoceros ( ¡ ! ). Encontrándose el pianista Lino Frías en mala condición de salud, lo reemplazó Alfredo Rodríguez, quien asumió también la dirección musical y firmó los arreglos de dos de los temas. Como segundo vocalista siguió Frankie Acevedo, pero Miguel Quintana fue sustituído por el misterioso Tito Contreras, un panameño que es como un clon vocal de Beny Moré, aunque sin las mismas facilidades para inspirar. El motivo para que Miguelito no participara puede simplemente haber sido que ése se haya encontrado todavía bajo contrato de exclusividad con la SAR y sus sucursales en el momento de esta grabación. Interrogué personalmente al maestro Alfredo Rodríguez acerca de la ausencia de Miguel Quintana de ese disco, y reproduzco a continuación esta entrevista :

L. V. - ¿ Tú como director musical escogiste a algunos miembros de la orquesta que grabó el disco ?

Alfredo Rodríguez - ¡ No, lo contrario, chico ! ¡ Fueron ellos los que me escogieron a mí !... A nadie, yo no escogí a nadie... Me encontré ahí que yo conocía a mucha gente, pero yo no tenía autoridad para escoger a nadie ahí. A pesar de que yo era director musical, el productor era René, entonces todo eso es asunto de él. Aparte de eso, utilizó la gente que son los originales. Porque de que yo me acuerde, Armando Sánchez vino con todo un grupo que era de él. Lo único que yo hice en cuanto a eso fue ponerle a Puntilla a que cantara los rezos de "Palo mayombe"... Puntilla, el percusionista yoruba, quien en ese momento había llegado a Nueva York por el Mariel en 1980... Yo fui el que lo metí a cantar una parte. Él se llama Ríos, Orlando Ríos... Yo lo metí ahí porque ese número tiene trascendencia religiosa, y él conoce mucho eso, eso es lo de él.

L. V. - Miguel Quintana fue cantante del disco anterior de Son De La Loma, también producido por René López. ¿ Tú sabes por qué no cantó en el disco de 1982 ?

Alfredo Rodríguez - No, no tengo idea... Porque yo, Miguel Quintana, vaya... Siempre nos saludamos y eso, pero nunca trabajamos juntos. Yo nunca trabajé para él. El tenía un conjunto, no sé, no recuerdo cómo se llamaba... Yo estaba en otra onda, como se dice. Nos vimos muchas veces en Nueva York, nos saludábamos na’ más, "Hola, Miguel", "Hola, Alfredo", y ya. Ahí, el que es mi gran amigo es el productor, René López. Y entonces me dijo : "Bueno, hazme un par de arreglos y eso y ven y toca", y bueno, yo me impliqué en el disco, porque en ese momento me caía bien para el estado de ánimo en el que yo mismo me sentía.

Lo más raro es que Miguel Quintana no había dejado de ser un miembro del Son De La Loma en aquellos años, ya que el sello Rounder editó en 1990 dos extractos de un concierto del grupo Son De La Loma grabado en 1984 con Miguelito cantando.

Se me ha señalado también que René López realizó unas grabaciones con Quintana que quedaron inéditas, y aprovecho la ocasión para rogarle solemnemente que haga el esfuerzo de editarlas y así seguir contribuyendo a enriquecer el patrimonio mundial de la humanidad.

Grabaciones de Miguel Quintana vuelven a surgir al fundar el productor Eduardo Pérez la nueva compañía LASLOS Records. Allí Quintana hizo dos discos personales más, Sentimiento y son (de 1986) y Éste es Miguel Quintana (de 1988), cantó tres temas de nuevo con el Conjunto Candela, e hizo coro en un disco de Ángelo y el Modelo. Lamentablemente, estas realizaciones, todas de alta calidad, no parecen haber alcanzado un nivel de ventas suficiente para que Pérez pudiera mantener su compañía en actividad durante mucho tiempo.

Quintana empieza su período post-Laslos colaborando a una reunión de veteranos de los viejos días de la orquesta de Arsenio, con el disco Cándido y las Super Estrellas como resultado, el cual sería el último antes de mucho tiempo. Se sabe, en efecto, que los años 90 fueron trágicos para los soneros de la vieja escuela, y Miguel Quintana se vio, como tantos otros, arrasado por el surgimiento de nuevos artistas y nuevos estilos, y mantenido en un olvido completo que lo tuvo totalmente apartado de los estudios de grabación por varios años, exceptuando una muy discreta intervención como corista en un disco de Ramón Veloz Jr. (1994) [2].

En 1996 milagrosamente aparece un CD sin otro título que Armando Sánchez y su grupo Son De La Loma / Vocal : Miguel Quintana. Contiene diez números, con la voz de Miguelito -grabada por primera vez directamente para el formato de CD- en nueve de ellos.

La audición del disco produce la impresión muy extraña de que los participantes han estado sacrificando conscientemente toda perspectiva de seguir interesando a los productores, con el fin de darse por última vez el gusto de inmortalizar una música sin compromisos, practicando allí un arte totalmente anti-comercial e invendible. De hecho, ese disco es el único que graba Quintana en toda la década. Se trata además del testamento musical de Armando Sánchez, cuyo fallecimiento se produjo el año siguiente.

La muerte de Armando Sánchez no significó la desaparición del grupo Son De La Loma. Su viuda Lisa Nieves asumió durante un tiempo el management del grupo. También Leo Flemming y Miguel Quintana hicieron lo posible para mantener el grupo en actividad. Muy rapidamente, el Son De La Loma cambió de nombre para convertirse en "Los Soneros de Oriente".

Simultaneamente, Miguelito prosiguió soneando en diferentes contextos. En Jazz Con Clave salió un artículo que indica que él participó, a comienzos del 1998, a un concierto dedicado al gran percusionista boricua José « Buyú » Mangual, en presencia del homenajeado. El mismo artículo evoca otro concierto en el mismo lugar, esta vez en la memoria de Armando Sánchez. No se nombra a Quintana, pero parece evidente su implicación en esta celebración.

Otro acontecimiento interesante de mencionar viene relatado en un artículo de Ben Ratliff publicado el 27 de julio de 1999 en el New York Times. Se trataba de un concierto que hizo el congolés Sam Mangwana en homenaje a "Franco" (un baluarte de la rumba congolesa en los años 70) en el Lincoln Center, durante el festival de verano "Midsummer Night Swing Series". Por iniciativa, según eso, de uno de los coproductores del evento, un tal Al Angeloro, Mangwana pudo compartir la tarima con algunos músicos cubanos : el flautista Eddie Zervigón, el tresero Junior Rivera (participante de las sesiones Laslos), más Miguel Quintana y Kathy López como vocalistas. Lo que se interpretó esa noche fue supuestamente música del África central mezclada con son cubano. Señala Ratliff que Quintana se distinguió inspirando sobre temáticas africanas, y uno de los momentos cumbres parece haber sido la interpretación de un número titulado "Galo negro", con Mangwana cantando al comienzo en portugués y luego Quintana y Kathy López alternando en los montunos (se supone que son ellos los dos "back up vocalists" referidos en el texto).

A fines de 1999, el destino favorece a Miguel Quintana y los Soneros de Oriente quienes, probablemente por consecuencia de los efectos positivos del fenómeno Buena Vista Social Club y la ola de interés por los soneros "vintage", conocen un inesperado incremento de su popularidad. Ahora promovidos por el manager Roger W. Barr (ver entrevista), en adelante tienen la posibilidad de aparecerse un miércoles al mes en el Club Nell’s, aunque solamente tengo certeza de que allí tocaron en las siguientes fechas : en el 2000, 26 de julio, 6 de septiembre, 4 de octubre, 8 de noviembre, y el 27 de diciembre se organizó una noche animada por el tresero Nelson González con su grupo Son Mundano e invitados prestigiosos, entre los cuales Alfredito Valdés Jr, Chocolate Armenteros, José Antonio Fajardo y Jimmy Bosch. Esta noche, Miguel Quintana interpretó dos números. En el 2001 : 3 de enero, 14 de febrero, 14 de marzo, 2 de mayo y 20 de junio.

Otras apariciones públicas de Miguel Quintana y los Soneros de Oriente tuvieron lugar el 20 de julio de 2000 (concierto gratuito en el Hudson Park River), y el 17 de abril de 2001 para la Julian Schnabel’s Star-Studded Party, donde tocaron junto con Paquito d’Rivera y Johnny Pacheco.

A comienzos de 2001 sale al mercado el CD No me asusten más, mientras Miguelito y sus Soneros de Oriente ya empiezan a trabajar sobre un nuevo proyecto discográfico[Lea la reseña de Eric Gonzales : aquí ]]).

El drama sucede en el verano : para el festival Mamoncillo del domingo 8 de julio 2001 son programados Miguel Quintana y los Soneros de Oriente junto con tres charangas : Son Sublime, Charanga All Stars y la Broadway. Pero Miguelito no participará a este evento, ni a ningún otro más, habiendo sido víctima de un grave ataque que lo dejó incapacitado para seguir cantando. Las palabras de conclusión se las dejo a Rose Rivera, quien me escribía el 24 de septiembre : "Vi a los Soneros en el Nell’s después de que Miguel tuviera su ataque, y te cuento que he llorado. Es como si la orquesta hubiera quedado sin corazón ni alma. Esa voz nunca podrá ser reproducida ni reemplazada. Los miembros del grupo están quebrantados pero siguen hacia adelante".

Actualmente, los Soneros de Oriente están terminando la grabación de su segundo CD con el gran sonero Héctor Casanova.


[1] puedes leer aquí el texto completo de Rondón acerca de Quintana y la Conspiración)

[2] NdA : Creo útil señalar que los dos últimos discos en los que Quintana intervino, el Cándido y el de Veloz, Jr. ambos tienen todo el aspecto de ser autoproducidos