Syndiquer tout le site

Article

Herman O, El Hermano (II Parte)

Publié le 1er janvier 2008, par : Carlos Fajardo G.

Entrevista realizada por Carlos Fajardo G. el 16 de agosto 2007.

En la mañana lo habíamos visitado en la habitación de un hotel sureño de Cali, antes de su presentación. Fue un día opaco de Trópico, como si el sol se evaporara en medio de la humedad creando el vaho caluroso que en estas tierras, - y en medio del color gris -, se suele llamar bochorno.

Resultó con un saludo especialmente apacible y cordial, expresando luego un par de frases de agradecimiento hacia nuestra organización de salsómanos caleños, que por modestia propia no es indispensable reproducir aquí. ¡Pero vaya honor escuchar aquellas breves y sinceras palabras !. A continuación se instaló en el pequeño diván para atender la conversación, no sin antes expresar con travieso aire de broma : “Aprovéchame. . .”.

- ¿Te ha gustado Cali ?
- Listo pa’l trabajo...
- Estás en el mejor momento, Herman...
- Qué dure, qué dure. Esto no es llegar, esto es mantenerse.

Bajo una presencia casi levitante por su extrema sencillez y espontaneidad, la primera cuestión que se cruza por la mente es cómo una ‘alma’ que en presencia casi no se siente, puede cotejarse con lo que hace sentir tal ‘alma’ cuando se halla inmersa en medio de sonidos. Y casi a continuación aflora la respuesta en la charla a través de las apreciaciones iniciales sobre su condición de artista, pues con certeza ineludible se refiere entonces a “aquel monstruo que llevo por dentro...”. Se expresa con tanta soltura como velocidad :

En mi casa, mi esposa te lo puede contar, siempre estoy escuchando música, estoy ‘saturado’ de música, de buenos cantantes, porque tú sabes que hay buena y mala música, cuando yo pongo un disco es porque voy a aprender de ese disco, es una lección musical, yo no voy a poner algo porque está pegado, el sabor del mes, eso es atraso, pongo algo que me pueda educar y que me pueda fortalecer. Escucho importantes cantantes de otros géneros y lo aplico a lo que yo hago, a la Salsa, uso algunas líneas melódicas que utilizan, algunas letras las incorporo a mi soneo, la mente mía siempre está corriendo, siempre está constantemente buscando, y especialmente en un día de trabajo como el de hoy trato de ‘contenerme’ más, porque yo se que esta noche toda esa emoción va a salir pa’fuera, como cuando tú estás hirviendo una leche y se va a rebosar por encima, así mismo es esto. Una hora antes de los conciertos no dejo que se me acerque ni mi mujer, ella misma les dice a todos, ya déjenlo quieto, necesito mi espacio para enfocarme, yo me entrego, tengo una gran pasión por esto, tuve una infancia bonita pero cuando yo me metí a la música dejé todo atrás...

Herman O, El Hermano, es un ser humano con una fuerte y casi extrema naturaleza espiritual. La paz lo rodea de cerca, allí con una vestimenta tan blanca como esa mañana, de pantalón, camisa y boina. Ya en la noche añadirá el saco holgado y cambiará a un sombrero amplio. De todas formas, en su cuello continuarán pendiendo las coloridas chaquiras, que alegóricas delatan las intimas convicciones afrocaribeñas de miles de hombres descendientes de este Trópico. Miriam, su esposa al lado, complementa aquel enmarcamiento de compleja interioridad. Él confiesa que ya no bebe, que ya no fuma, que ya no se va de farra.

JPEG - 33.6 ko
Herman Olivera y Víctor Sánchez “Patillas”, en el centro Carlos Fajardo G.
Cortesia Carlos Fajardo G. y AmiSalsa Cali

Cuando me fui para los ‘nuevayores’ me hice hombre, conocí gente, la vida nocturna, pero supe separar la vida esa, la vida que te lleva y te estrella contra una pared, y tú sabes, pero siempre aprendiendo, siempre escuchando música. En esos tiempos si sacábamos una botella, yo decía si, pero vamos a escuchar música, yo necesito escuchar música, y sacaba mis discos, estudiando, estudiando y escuchando. Yo ponía un disco de Mon Rivera cincuenta veces, yo ponía un disco de Gilberto Monroy cincuenta veces, y me decían tú no te cansas, y yo decía no...

En aquel acogedor espacio, no podrían dejarse de resaltar aquellos ojos saltarines y picarescos que develan una agilidad y una actividad mental impresionante. Al punto que puede llegarse a decir que solo se quedan quietos y fijos cuando canta. Quizá solo así se aquieta su ser. Y talvez aquella inteligencia en telaraña es la que explica todo aquel torrente indescifrable de su soneo.

Se detiene por un momento en el muchacho que fue a los quince años, como reclamando agradecido por “el ven y ve” de sus maestros, ven colócate aquí chico, ve ahora y hazte un poco allá : Manny Oquendo, Andy Gonzáles, Pupy Cantor, Edwin Bonilla, entre muchos otros. Y entusiasta declara que desde aquellos días, han pasado ya treinta y tres años en los escenarios y tarimas, habiendo trasegado por “...tantos conjuntos, tantos estilos...”. Añade :

Entiende que el Conjunto Libre fue mi primera formación profesional, mis primeras grabaciones, fue el primer encuentro con músicos reconocidos, yo era el niño del grupo. Pero todos ellos me daba escuela, me daban casetes para que aprendiera, escucha esto, uno decía llévate el nene pa’lla, y el otro llévate el nene pa’ca, eran como los niñeros, uno se encargaba de mi cada día, y a veces me daban palo por la cabeza, oye esto, lee esto, apréndete esto, y además de eso tocábamos siete días a la semana, lo cual era como ser estudiante, y bueno, tocando con esa gente uno se pone duro, recto, recto. Estando en esa escuela, eso fue lo que me dio la versatilidad para adaptarme a diferentes grupos y a diferentes estilos, a diferentes ensambles. No solamente cantar en un solo estilo, quedarte ‘cuadrado’ en un solo estilo, sino poder cantar boleros, guarachas, guajiras, son montunos, de todo un poco, y caer en diferentes agrupaciones que se especializaban en diferentes arreglos. Cómo cantar unísonos, con charangas, cómo cantar en armonía, cómo acompañar a otros, aprendí de todo un poco...

Lo cual se lo atribuye en medio de risillas misteriosas a algo que define como “el ship que tengo atrás en el cerebro”, aduciendo que todo lo aprendido se lo debe al mismo canto y al mismo soneo. Desde lo que tomó de las cantatas hogareñas con su padre, hasta lo que habrá tomado de Bennett Tony y Ella Fitzgerald. Pero enfatizando en que todo lo aprendido, y en que todo lo tomado de aquí y de allá, no lo convierten en maestro, sino todavía en un alumno en continúo aprendizaje.

Hay muchos cantantes fabricados, no saben coger ni un micrófono, no saben coger ni un instrumento, qué tu haces con los gestos de la mano tocando maracas, qué tu haces con el cable de un micrófono, cómo tu caminas en un escenario, eso es ‘ética’ de presencia escénica y eso es ‘ética’ de tarima que tienes que aprender, y cómo se aprende eso, mirando a los grandes cantantes, mírate un show de Tito Rodríguez, mírate un show de Frank Sinatra...

Y afirma que de tal manera es que le ha dado la vuelta al mundo, especialmente a Latinoamérica, y que bajo la misma emoción y concepción llega ahora a Cali. A esta altura ya se hace absolutamente concluyente que no habrá manera alguna de levantar los valores de la humildad allí sentados en aquella poltrona.

CFG. : ¿Cómo ve Herman Olivera al Sonero del Siglo XXI ?.
HO : Herman Olivera es un hombre sencillo, padre de familia, esposo, hijo, buen hermano, buen amigo, una persona leal, una persona clara, justa. El sonero guarachero es un tipo, es el otro tipo, ese es otro personaje, ese se entrega de lleno al pueblo, ama su música con pasión, ama su arte, ama la música, respeta a los demás compañeros colegas, no vivo en un mundo de delirios de grandeza como cantante, pero tampoco sufro de sentimientos de inferioridad. Soy un alma limpia, un tipo sano que me entrego completo al público, que me gusta cantar bien, me gusta lucir bien, me gusta dar a los fanáticos los que ellos se merecen, soy un tipo de pueblo, humilde. Yo estoy con los pies en la tierra, no importa los reconocimientos que reciba, ni los elogios de las personas...

Hablando de elogios, - y recordando algunas audiciones recientes -, en el momento pienso que normalmente las orquestas afinan para que la voz de los cantantes suene, pero que en el caso de Herman Olivera, su voz suena para que afinen las orquestas. Ahí si que se cumple el precepto de que su voz es un instrumento, y sumamente exigente. Desde luego que no es gratuito el mote otorgado por Eddie Palmieri. Añadiendo que su voz contiene todo el sentimiento y el calor de la gente latina, por lo que talvez cuando la gente del común sigue y tatarea sus canciones, es porque El Sonero del Siglo XXI es capaz de representar la voz de todos estos pueblos, así mismo como otros grandes de la Salsa han hallado el camino para el éxito y la fama. Cuando nació Herman Olivera, nació una voz. Ojalá así se entienda humanamente, - y dentro de la historia musical afrocaribeña -, la dimensión sonora de su primer llanto. Pues nació una de las inmensas voces de todo lo que hoy se denomina América Latina : el alto tono de un grito apagado, más la verbórea ‘carreta’ de la Salsa. Cuando inventaron la Salsa, se fundaba al mismo tiempo la voz de Herman Olivera.

CFG. : ¿Hacia donde va la carrera artística de Herman Olivera y cómo ves la Salsa en la actualidad a nivel mundial ?
HO : Quisiera poder seguir trabajando, seguir cosechando triunfos, abriendo puertas en diferentes países, más en Suramérica, más en Colombia, Perú, Ecuador, Panamá, todo lo que falta por cubrir en Suramérica. Cada año trabajo un poquito más, entiendo que Cali es La Meca de la Salsa, y por eso es importante que estos shows salgan bien, para que así se mantenga esa puerta abierta, y la gente con ganas de verlo a uno.
Yo tengo la dicha de estar viajando a través del mundo, a partes remotas, bien remotas, treinta o cuarenta países y cientos de ciudades, y veo un movimiento de la Salsa pesado, duro, bien fuerte, hay mucho taller de baile, en Finlandia se baila Salsa, en Noruega se baila Salsa, en Suecia y en Suiza, en Marruecos. Cuando uno va los Djs tocan la música de los 70’s, y veo el movimiento de la Salsa dura, como decimos nosotros. Ahora mismo acabo de llegar con el maestro Palmieri de un concierto en Hungría, en un festival que dura una semana, medio millón de personas en casas de campaña. La música es universal, así ellos no entiendan lo que yo canto, la música se los lleva enredados, y gritan we love your music, al final del show es el aplauso más grande. Ahora bien, Latinoamérica siempre ha sido Latinoamérica, estuve en Venezuela, en Panamá, a México he ido dos veces, hoy estoy en Colombia y en Cali con un público muy exigente, y estoy seguro que no va a ser la única vez. Valle Plateado de Salsa es el regalo que le traigo a Cali...

Bueno, ha llegado el momento, ahora se lo llevará Víctor Sánchez “Patillas” el hombre que le escribió el tema que recién ha mencionado. Resulta apenas comprensible, pues ha pasado más de una hora y media con nosotros en medio de sus relatos, recuerdos y apreciaciones. Se incorpora del pequeño sofá con una afable sonrisa y así su espigada estatura se desenvuelve lentamente, con la mano extendida para un hasta pronto. Al estrecharla, se me ocurre un apunte final :

- ¿Cuanto mide Herman Olivera ?
- Herman mide cien pies. . .
- Entonces eres el sonero más grande del mundo. . .

Y responde con un estruendo de risas.

Agosto de 2007 Fundación AmiSalsa Cali Colombia