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EL Jíbarito de Mayagüez

Yova Rodriguez homenagea Polo Montañez

Première publication 1er janvier 1970, Publié le 1er novembre 2007, par : Carlos Fajardo G.

Combinando así dos voces particularmente nativas y boricuas, pues aquel sonado personaje en tantos temas y letras de la música popular latinoamericana solo se refiere al mismo indio taíno ; y aunque La Ciudad de Los Indios, - la del sabor a mangó -, fue bautizada previamente con otra denominación, en el tiempo prevaleció el nombre indígena proveniente de su río Yagüez, para significar entonces “sitio de aguas”.

Fue allí, aproximándose la década de los años setenta, donde llegó Geovanni Rodríguez al mundo y a la música. Al mundo porque quizás desde entonces se merece al público, y a la música porque apenas a los siete años ya era uno de los más entusiastas comisionados para cantar los pregones en las tradicionales Fiestas de Reyes que se celebran en los distintos barrios de Mayagüez.

La dinámica era, y aún es, más o menos la siguiente : cada cinco de enero se construye un altar y ahí se colocan Los Reyes con sus respectivas velas, luego se les promedia el número de aguinaldos a cantar. A la casa donde se realiza la celebración pueden concurrir todos los cantores de la villa y todos los vecinos que quieran entrar, no habiendo manera de decirles que no. La señora madre (q.e.p.d.) de Geovanni Rodríguez nunca faltó a aquella costumbre en su morada, - pues la promesa de Reyes resulta sagrada, los Reyes son santos -, animando al chico a hacer el rosario entonando 30 o 35 de los 50 aguinaldos. Desde luego que todavía los sabe, talvez de una manera imborrable que bien puede empezar y finalizar así :

Con un padre nuestro y un Ave María,
con un padre nuestro y un Ave María,
es como comienzan las promesas mías,
es como comienzan las promesas mías. . .
 
El que esté sentado se debe parar,
el que esté sentado se debe parar,
porque esta promesa ya se va a entregar,
porque esta promesa ya se va a entregar. . .

Y entregándole los Reyes a la dueña de casa, probablemente allí el pequeño afinó por primera vez su voz delante de los avizores vecinos, - e igual se resultó aficionando a los acordes sonoros de su garganta -, para que con el paso del tiempo se fuera inclinando íntegramente por la música típica puertorriqueña : el folclor de la bomba y la plena.

En tal recorrido, un buen día se marchó a Cuba a cantar la música típica puertorriqueña, y fue cuando se topó, y asoció consigo mismo, a la figura de Fernando Borrego Morales, - mejor conocido como Polo Montañés -. Y talvez tropezó con la misma canción que a mediados del presente año, “El Jibarito de Mayagüez” ha colocado en el puesto número 15 entre los 20 temas más sonados en la ciudad de Los Ángeles :

Yo no sé por qué razón cantarle a ella
si debía aborrecerla por la fuerza de mi corazón.
Todavía no la borro totalmente,
ella siempre está presente
como ahora en esta canción. . .

En tal recorrido, fue que un buen día se topó, y asoció consigo mismo, a la figura de un cubano vueltabajero y montañés, quien se marchó de esta vida en el año 2002 bajo el acaso automovilístico de chocar con la parte trasera de un camión, y quien fue despedido por un sentido coro de estudiantes y profesores de arte que al momento mismo esperaban su regreso :

Por donde pasó el viento crudo y fuerte,
iré a buscar las hojas del camino
y agruparé sus sueños de tal suerte
que no puedan volar en torbellino.
Y cantaré mis canciones al destino
y con mi voz haré temblar la muerte. . .

Fue entonces cuando bajo la firme convicción de que un cantautor como Polo Montañés constata que el arte no tiene nacionalidad alguna y que iza su bandera para todos, se dio a la tarea de montar su primera producción a la manera del sentido homenaje de un boricua. Sin duda, atando de nuevo los lazos musicales entre dos pueblos, que por más, no han podido separar algunos debates insulsos sobre paternalismos. Y abanderando igualmente la unión inseparable entre Salsa y Son.

La producción de “Homenaje a Polo Montañés” empezó bajo aquel talante con el conjunto Sakao Aká en 2005, convirtiéndose poco a poco en todo un colectivo, en momentos en que una élite de estrellas fuera sumándose progresivamente al mismo : Edwin K-Ne-K Rosas, Papo Lucca, Herman Olivera, Edwin Colón Zayas, Moisés Cancel y Pichie Pérez, entre otros.

A K-Ne-K Rosas, - a quien define como su padre, como su hermano, como su amigo -, le contó la experiencia vivida en Cuba, y ambos se fueron a hablar con Papo, quien le manifestó a Yova : “Eso te queda bien, métele mano a los arreglos que ahora ando ocupado”, y se fueron, y luego le metieron piano y le metieron conga, dejando sin utilización el timbal, y estando en eso llegó Herman y les dijo : “No me dejen fuera”, entonces montan un par de temas a dúo, pero es cuando aparece Pichie Pérez reclamando participación, y llegan a desbaratar juntos todo lo elaborado hasta el momento, y para rematar despunta Moisés Cancel con la idea de meterle trombón, dedicándose a partir de ahí a los arreglos de 10 temas, al final uno más metió el cuatro de ñapa. Desde luego, y como lo expresa a través de una grande sonrisa : “Si, mi hermano, fue todo un trabajo de colectivo”. Y entona en el instante un verso :

Un homenaje merecido para Polo Montañés
un grupo de borinqueños que su música ha seguido,
y aunque Polo ya se ha ido
no podemos olvidar
al guajiro natural. . .

Aludido desde entonces por algún paisano como “El Viudo de Polo” gracias a su estudio y admiración, luego se contacta con Adalberto Álvarez en Panamá para que el homenaje sonara en Cuba, anotando que en Puerto Rico a esta altura ya lo conocen muy bien.

Y no por todo ello le resta nostalgia “El Jibarito de Mayagüez” a que en el tema original “Colombia”, no se haga mención en el listado de estrofas a la ciudad de Cali, prometiendo un próximo arreglo de tal detalle con un verso que ya se encuentra bien confeccionado y que canta con toda soltura, cantazo terminado en aquello de “. . . y Cali La Bella”. Y es que este músico borincano tiene muy en claro ‘donde es que el grillo guarda la manteca’ y donde queda ubicada ‘La Casa del Trompo’. Sin más, es en aquellos términos con los cuales se refiere a nuestra ciudad.

Y te canta Sakao Aká, un promisorio proyecto que involucra incluso los ratos libres de sus adolescentes hijos, quienes aportan buscando modelos de contratos y contestando correos. Canta Sakao Aká como la réplica oxigenada de los mayores y de los herederos salseros boricuas, enfocada a llevar su trabajo musical fuera de la Isla del Encanto, constituyendo la orquesta oficial de las presentaciones que hacen Herman Olivera y Ray de la Paz, y siendo la agrupación que convoca a figuras de la talla de Papo Lucca, Jimmy Bosh, Puppy Cantor y Camilo Azuquita, entre otros que se suben a la tarima como invitados en sus presentaciones. Desde luego, se trata de la nueva expresión de la Salsa puertorriqueña bajo el encuentro de varias generaciones, - y como siempre -, para el mundo entero.

Pero el movimiento salsero de Puerto Rico no solamente se nutre de la faceta musical de quien ocupa las presentes líneas, puesto que igual debe colocarse la lente sobre el importante papel que juega como empresario de sus diversos colegas instrumentales, y en la producción de eventos con sentimiento de jolgorio masivo, como el 1er Festival Salsero del Oeste de Puerto Rico, que sobrepasó los quince mil asistentes : 15 de Julio de 2007, Estadio Hermanos Miura en Hormigueros, y tal como anunciaron. . . , Sin Mesura.

Difíciles actividades de desarrollar en medio de un ambiente tan propio como agreste, ello en cuanto a la invasiva presencia comercial de acordes que tienen tanto de flojos como de vana asimilación. A la vez significativas actividades en medio de un ambiente tan propio como agreste, en el cual se deja bien en claro que aquí estamos y que aquí nos quedamos.

De tal modo lo delata en su madura juventud “El Jibarito de Mayagüez”, representando una de las mejores versiones artísticas y humanas de la nueva prole boricua. . ., pero diciendo la palabra b-o-r-i-c-u-a como la entonaba Marvin. Allí rodeado también de verdaderas instituciones artísticas y humanas que reconocen en él su sentido de amistad, y que por ello valoran sus puntos de vista. Allí rodeado de vecinos casuales en la esquina dominguera del barrio Dulces Labios, con algunas cervezas sobre la mesa, y junto a un par de amigos improvisando. En medio de las mejores escenas que ayer y hoy se pueden apreciar en la Isla del Encanto, tanto como para que el titular del presente artículo hubiese sido mejor ‘La Importancia de Llamarse Yova’.

Fundación AmiSalsa Cali

Colombia

Septiembre de 2007