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Aló, José. . .

Conversación con un Lebrón

Publié le 1er mai 2007, par : Carlos Fajardo G.

La voz inicialmente suena entrecortada, como encimándose de apoco en el cable, hasta que por fin aparece sonora y cálida : un saludo, amigo, te habla José Lebrón. Sin duda se trata de un interlocutor sereno y reflexivo, de aquellos seres humanos que contemplan previamente los caminos antes de abordarlos. Sin embargo, después ríen a pleno pulmón ya instalados dentro de aquellos.

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José Lebron

La cuestión es que el hombre hable. Tarea nada fácil tampoco para alguien habituado a la compañía de su soledad, a pocos amigos quizá también solos en su compañía. Pero desde luego que se hace posible que fluya su gran verbo. Solo es cuestión de esperar y de acabar de aclimatarse allí sobre el hilo.

Y aquí está, sencillamente : empieza por hacer un ordenamiento filial que obliga su detención en los recuerdos, primero Pablo, luego José, Ángel, Carlos y Frankie. Solo el último rompió la tradición de partos en Aguadilla para meter los primeros alaridos ya en la ciudad de New York. Desde luego que escucho claramente la fecha de nacimiento de José, pero en verdad solo vale aquí ubicarla por allá en los lejanos telares de la guerra internacional. Por allá cañones, por aquí Lebrones.

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Criollo

Prole todos ellos de don Francisco Lebrón, compadre a su vez nacido en Lares, poeta popular mientras ganaba el sustento mediante sus habilidades culinarias. (Llegó a ser chef en el Hotel Cherintong). Varias de sus manuales letras en papel fueron llevadas por sus hijos a los acetatos, entre ellas y a vuelo de pájaro, “Mi Fracaso”, “Mi Amor”, “María”, y una muy especial que le cantaba con cierta malicia a su señora, doña Julia Rosa : “Esposa y Querida” (Todo hombre debe tener. . ./ esposa y una querida. . ./). Doña Julia Rosa era una bailarina de guarachas, mambos y chachachás, llegando a imponer su particular estilo en varios concursos.

Un día José Lebrón llegó a los cinco años a New York a vivir en Brooklyn, donde fue a la escuela hasta incluso llegar hacer maestro de Tercero y Quinto Grado.

Su voz se torna alegre y segura cuando afirma que siendo un jovencito ya tocaba la guitarra junto a sus primos en un cabaret nocturno de Las Vegas. ¿Qué tocaban José ?. Tocábamos música americana, - es decir, precisa -, música negra. Que igual recuerda entonces como su música de crianza

La iniciativa era definitivamente familiar, era un destino con sangre común, pues Pablo también ya afinaba con “La Sonora Arecibeña”. Después de las veladas morenas en Las Vegas, José, junto a Ángel y Carlos, conforman “The Eltons”, nombre con marcada influencia del entorno newyorkino de la época.

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Psychedelic Goes Latin

Refiere el interlocutor que propiamente “Los Hermanos Lebrón” aparecen hacia 1967, incluyendo a varios compañeros de escuela, quedando parados allí con los instrumentos frente a la sonora estampida del cadencioso bugalú. Llaman a Pablo para cantar “Mala Suerte”, y dice que Frankie ingresa a la nueva banda en 1971. (Desde aquí en adelante no importa si hay precisión en su cronología. Si bien es cierto que el hecho se circunscribe a la fecha, no por ello la fecha resulta siendo pleno determinante del hecho).

Surge en esos primeros momentos el LP “I Beleve” con el tema “Llegamos”, y rememora un bolero llamado “Tus Recuerdos”, canción de Chivirico Dávila.

Pero manifiesta que el éxito definitivo de “Los Hermanos Lebrón” se alcanza sin cuestión alguna en 1971, bajo los acordes de temas como “Salsa y Control”, que empiezan a hacer la brillante estela de varios de los logros de José como compositor y arreglista, entre esta larga lista : “Chemanía”, “Temperatura”, “Falta”, “Agonía”, “Tengo Testigo”. Talvez para no resultar siendo protagónico, enfatiza que Ángel hace “Diez Lagrimas” y que Carlos compone “Qué Pena”, refiriendo además al fabuloso séquito de virtuosos músicos.

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Salsa Y Control

La observación obligada empieza con una reflexión que apenas puede ser normal para un oyente declarado de una de las más grandes bandas salseras de todos los tiempos : escucha, José, si uno oye con insistencia a “Los Hermanos Lebrón”, percibe que cada tema tiene una concepción musical muy diferente del anterior y del siguiente, lo digo porque hay grupos que se repiten, y si no se repiten, siempre dejan como una huella musical en todas sus canciones, lo cual es muy difícil de hallar en las ejecuciones de ustedes. Sin duda el afable boricua se encuentra sonriendo tras la bocina, debe estar mostrando ahora sus dientes blancos frente al auricular mientras trata de hacerme entender por qué algo puede funcionar de tal manera. Después de unos segundos adviene la inmediatez y espectacularidad de su respuesta.

Hermano, para un músico primero es importante evadir la tentación de no copiar a otros músicos, pero en eso descubre luego que no debe copiarse a sí mismo.

(Hasta aquí, todo un compendio experto que resulta siendo una lección de arte). Se despacha por la bocina insistiendo en que un músico no debe copiarse, que no debe copiarse y no debe copiarse. Y del valedero concepto se va yendo fácilmente a la práctica, confiesa entonces que durante muchos de los instantes más comprometidos de su trabajo como arreglista, no escuchaba la radio, no oía lo que sonaba sobre los demás y ni siquiera lo de ellos mismos, no escuchaba los receptores con el escueto fin de no programar su oído. (Cerrando así con un hábito que probablemente debe mantener hoy en día). Bueno, José, pero eso no lo explica todo, allí lo que hay es una notable intencionalidad y talvez un método, ¿pero de donde sale todo ese raudal de sonidos y de musicalizaciones ?, ¿cómo es posible que un ser humano pueda trascender en medio de tanta sonoridad y de tantos acordes, siempre nuevos ?. El hombre pausa de nuevo su voz anticipando así que para aquellos interrogantes no existe ni existirá respuesta alguna. (Se debe nacer siendo José Lebrón, benditas tierras latinoamericanas). Palmeando comprensivo tales inquietudes desde la distancia, se acerca al máximo a lo que puede definir como su hálito creador, y dice : es que los temas están en el aire esperando ser tomados por alguien. . . . . . (Se debe ser en la vida José Lebrón atrapando sonidos del aire, igual que los niños traviesos corretean mariposas). Sumando a todo lo anterior que se trata de un músico integral, toca varios y otros instrumentos, entre ellos el saxo, el trombón, la trompeta, el piano.

Por allí se va filtrando hacia el pasado una conversación que empieza a ser más del lado suyo, ¿para qué hablar con alguien de quien solo se debe aprender ?, se devuelve a los instantes en que empezaron a subir la cuesta de la fama, recuerda que al incursionar estaban de cara a todos los gigantes de aquel tiempo, menciona a la ligera e instintivamente a Tito Puente, a Santos Colón, a Richie Rey, a Ray Barreto. Y enfatiza en que no recibieron ninguna acción de competencia, por el contrario, la mano extendida de todos aquellos. Y valora aun como si fuera ayer su incursión junto a Ángel en la Fania All Stars, dejándola definitivamente en 1985.

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Asunto de Familia

Para una informal conversación telefónica sostenida con base en anécdotas y en casuales remembranzas, es apenas lógico un tentativo final sobre los mismos protagonistas, anotando que en el año 1983 sale Pablo de la banda, debido a sus seriados derrames cerebrales, pero igual reafirmando que la semana pasada ha cantado una vez más en New York. Ratifico lo de la reciente visita a Cali, y contesta que ahí lo tienen y lo tendrán, sin otro recorrido adicional en esta vida diferente a cantar.

¿Y ahora qué, José, cómo ve a “Los Hermanos Lebrón” ?. Aclara que la agrupación musical nunca se ha detenido, dejando constancia de lo mismo a través del 40 Aniversario, grabado en Medellín en 2006. Y hablando de Medellín, ¿por qué no hablamos de Cali ?. Se introducen leves risillas a la conversación, mira chico, Cali es algo muy especial para “Los Hermanos Lebrón”, muchísimo. Precisa que incluso Carlos se casa con una caleña. Pero eso es una situación de la gracia colombiana, puesto que Frankie también se desposa con una dama originaria de Pasto. Es que los queremos a todos por su gran fidelidad a la Salsa y a nuestra música.

Ah, si, ¿pero ahora qué. . . ?. Bueno, viene un proyecto con José Guerrero que puedo decirte que es algo diferente (desde luego que ya se habitúa uno a esa palabra en su boca), con Frankie Vázquez y Orlando Watussi en las voces, queremos trabajar en algo sinfónico con mucho swing para el odio y para el bailador, estamos hablando de más de cuarenta músicos en vivo, algo que apunte a grandes conciertos, vamos a meterle a toda esa gente la aspiración de llegar al Madison Square Garden. Para mediados de este año tendremos el trabajo, tú sabes, viene con cerca de quince temas, te cuento que se ha creado una gran convocatoria y que han llegado miles de composiciones, aquí tengo incluso unas de Armando Manzanero y de José Luís Perales, los músicos no cesan de llamar, pero como dice José Guerrero bromeando, no hay cama pa’tanta gente, pero no es broma que quiere hacer la versión salsera de “Mi Viejo”. Aspiramos tirar la producción a mediados de este año con el sello de Los Guerreros de la Salsa, si Dios quiere, y hacer la venta en la mayoría de los continentes. (Vamos pa’encima).

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Made In Colombia

Las voces se van dilatando en la misma noche floridana y caleña. Nunca pases al teléfono sin prepárate cuando llame un genio. La piel de una llamada de esas puede reventar, erizándose una y otra vez en cada momentico. Ahora capto muy bien y justifico todos los homenajes realizados a Alejandro Graham Bell. El hombre al otro lado de la línea es toda una leyenda con la tez matizada por el sol boricua. Es un diamante humano con dos pies, y cinco dedos en cada mano. Retoma la charla ahora para hablar con evidente orgullo de su hijo, Adrián Lebrón Jr., quien toca el trombón. Por ahí tristezas, por acá Lebrones.